Ya queda menos. En quince días volveremos a sufrir unas tediosas, extresantes y farragosas jornadas en Povedilla, tierra de sufrimiento continuo. Aun así, no veo el momento de que llegue tal tortura, que me saque del placer anodino del trabajo.
Además volveremos a la tierra de la otis tarda, que se ha convertido en una especie invasora. Esperemos tener suerte y ver algún pajarillo.
Esta primera entrada de este humilde blog abre un camino que deseo sea fructifero. Un camino que nos lleve a compartir... muuuchas cosas.
Un abrazo a todos.
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