Sí, amigos. Durante el puente nos hemos introducido en la profunda geografía patria hasta alcanzar el Serengueti español: Cabañeros.
Hicimos un alto previamente en las Tablas de Daimiel donde las anátidas campaban a placer por una lagunilla y pudimos observar otra especie altamente esquiva, el Bigotudo Panurus biarmicus. ¡Y eso que no venían los talismanes!
No acabó ahí nuestra buena suerte. Llegamos al Centro de Visitantes de Cabañeros y nos colamos por la escuadra en una de las codiciadas excursiones organizadas por el parque, lo que nos permitió ver ciervos, Buitre negro Aegypius monachus y ¡tchan! Aguila imperial ibérica Aquila adalberti. Uno de los progenitores de la criatura cuyo crecimiento podéis seguir en este enlace www.aguilaimperial.org
Menudo atracón de naturaleza. Pasadas las 10 de la noche llegábamos a la Posada del Corralón en Alcoba. Uno de esos hoteles rurales con encanto y con una cocina muy interesante, entre otras cosas su licor casero de chocolate y cereza.
Al día siguiente, departíamos durante el desayuno con otros huéspedes cuando, entre muestras de sorpresa e hilaridad, descubrimos que eran íntimos de uno de los nuestros: el catedrático. Pasamos juntos un día muy agradable hinchándonos a ver gente: corzo, jabalí, un joven y un ¿damero? de Aguila imperial ibérica, Aguila culebrera Circaetus gallicus, Alcaudón común Lanius senator, etc.
El último día de nuestra estancia en este interesante lugar pudimos observar otra especie escurridiza: dos ejemplares de Elanio azul Elanus caeruleus. Las babillas de Lebasi empapaban hasta el goretex de las botas. Otra cena ligerita, ¡hum! esa morcillita deshecha con huevo y patatitas fritas ... y de nuevo a dormir como auténticos troncos.
sábado, 10 de mayo de 2008
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