Hoy ha sido un día horrendo. Nieve en la carretera, horas en el coche, patinaje sobre 4 ruedas, profesorado histérico... Horrendo es poco. Ahora desde la calma de mi sofá parece que nada hubiera pasado, que todo fuera un mal sueño; pero mi dolor de espalda y rodillas me confirman que de sueño nada de nada.
En fin, supongo que en otros lares se ha disfrutado más de la nevada. Qué recuerdos de aquellos días en los que la nieve era sinónimo de libertad. Siempre y cuando se tuviera la casa caliente, claro.
Qué lejos queda el viernes, cuando de alguna manera se cerrará un ciclo y se emprenderán otros. Qué lejos queda el placentero olor a cocina, el chirriar de las gambas y el sabor único de la cocina del Chamán de los Fogones.
Qué lejos, y al mismo tiempo, que cerca.
En fin, supongo que en otros lares se ha disfrutado más de la nevada. Qué recuerdos de aquellos días en los que la nieve era sinónimo de libertad. Siempre y cuando se tuviera la casa caliente, claro.
Qué lejos queda el viernes, cuando de alguna manera se cerrará un ciclo y se emprenderán otros. Qué lejos queda el placentero olor a cocina, el chirriar de las gambas y el sabor único de la cocina del Chamán de los Fogones.
Qué lejos, y al mismo tiempo, que cerca.
1 comentario:
aH, LA NIEVE ... aquí sigue siendo sinónimo de libertad: dos días sin trabajar, paseos para hacer fotos y ver pajaritos, muñecos de nieve ...
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